¿Es el permiso de maternidad un regalo?

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Soy madre de Lea, una personita de tres meses. Me encuentro en permiso de maternidad -o como mal se llama: baja de maternidad-. Y aunque no dejo de escuchar a todo el mundo a mi alrededor decirme que disfrute de estos cuatro meses, NO lo hago. No porque no disfrute con mi hija, no porque tenga problemas con mi pareja, no porque esté ahogada entre pañales y vomitonas, no porque no me guste amamantarla, no porque esté teniendo cambios hormonales, no porque tenga un posparto terrible ni tampoco por supuesto porque Lea sea mal bebé.

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La razón simplemente es que me siento engañada por esta sociedad que me dice que me regala 4 mesesde permiso de maternidad -o baja de maternidad-, cuando en realidad el favor se lo estoy haciendo yo a ella porque ¿qué haces sino con un bebé desde los 0 a los 4 meses? Ni las guarderías ni las madres de día son una posibilidad hasta que no tienen cuatro meses. Así que ¿qué opción hay para que mi bebé esté cuidado?

Si, diréis que el permiso se puede compartir, pero no es cierto. La presión social a la que te sometes si optas por esa opción es muy grande. Te viene por todos lados ya sea a través de gestos de asombro, comentarios sibilinos o razones monetarias: tu familia, la familia política, tu trabajo, el trabajo de tu pareja, tu pareja, etc. Y, claro, también está cómo no, tu propio yo que te pregunta “¿Pero estás loca? ¡Si todo el mundo te está diciendo que es una locura!”. Yo no pude aguantar ir contracorriente, y al final encontré una excusa para no compartir el permiso. Y así ahora estoy en mi tercer mes del mismo y con ganas de recuperar mi papel como mujer profesional.

Y esta es una de las primeras piezas del engranaje social que lleva indiscutiblemente a que la mujer sea la que lleve el peso de los cuidados en la familia. El hecho de que yo esté las 24 horas del día con Lea hace que continue el fuerte lazo que existe entre ella y yo únicamente. El lazo padre-hija no se fortalece con un permiso de paternidad de 15 días. De tal manera que Lea se tranquiliza en un minuto conmigo y en 30 -si es que lo hace- con su padre. Entonces la madre para facilitar todo y por el bien de la familia -y el suyo propio- acaba encargándose rápidamente del bebé.

Así que yo abogo por dos cosas.

Primero, que se llamen las cosas por su nombre. El permiso de maternidad -o baja de maternidad como mal se hace llamar- no es un regalo, es una necesidad, un favor que yo realizo tanto a la sociedad como a mi pareja. Por eso me lo pagan, a ver si nos vamos a creer, estando la situación como está, que el Estado te va a dar dinero porque sí, para que disfrutes (me río sola de pensarlo). Si consiguiera que la gente a mi alrededor y la sociedad reconociese el sacrificio que supone tomarme yo sola el permiso de maternidad o la baja maternal, lo vería todo de otra forma.

Segundo, que se rompa de una vez el círculo vicioso que lleva a la mujer a ser quien se encarga de los cuidados familiares. ¿Cómo? Un buen inicio sería la aprobación de la propuesta de ley de equipara el permiso de paternidad a 16 semanas.

Me encantaría que quien lea esto, me deje su opinión en los comentarios.¡Por favor, tanto hombres como mujeres! Esto solo se puede cambiar contando con todos los miembros de la sociedad.

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2 thoughts on “¿Es el permiso de maternidad un regalo?

  1. Itziar says:

    Totalmente de acuerdo. Me quedo sobre todo con lo de “el sacrificio que supone tomarme yo sola el permiso de maternidad”, porque tener que cuidar de un bebé totalmente sola no es un regalo, es muy difícil. Me río con las anécdotas que me cuentan amigas de tener que llevarse al bebé hasta cuando van al baño pero si lo pienso dos veces no tiene ninguna gracia.
    El permiso de maternidad no está evolucionando al mismo ritmo que la sociedad, se ha quedado décadas atrás. Lo único que sí evoluciona es el marketing con el que te lo venden: la mejor experiencia de tu vida, si no estás con el bebé 24hs/día no se generará apego, vuelta a la “crianza natural”, etc. Trampas para que no nos podamos quejar de que, si bien es maravilloso haber tenido un bebé, eso no significa que el Estado y la sociedad puedan desentenderse de la madre como sujeto social e, incluso, ni siquiera permitir que el padre cumpla su parte y función.

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